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Grabación y tratamiento del texto de la entrevista con G.M. Ryabushkó

Realizados por Andrei Sujorukov

 

 

 

Montaje de los IL-2

 

A.S. ¿Dígame, en Su opinión el IL-2 era lo suficientemente blindado?

 

G.R. IL-2 tenía blindados el motor, la cabina del piloto y los depósitos de combustible. La coraza no era gruesa – de 4-6mm. En aquellos tiempos sobre la coraza por el frente andaba una broma: "IL-2 - tiene cabina blindada, ¡el resto - una mariconada!". Pero incluso esta coraza fina era imprescindible, ya que protegía al motor y al piloto del fuego enemigo de forma eficiente. El que no disparaba en un IL-2 atacando – era aquel que no tenia con que disparar, aquel que no podía o simplemente no disparaba por miedo. Nos disparaban con todo el armamento de infantería disponible: desde metralletas hasta ametralladoras de gran calibre. Imagínate como seria el ataque de IL-2 si no tuviera esa coraza – cualquier bala podría haber dejado el motor fuera de servicio. Así que la coraza protegía muy bien durante el ataque a tierra.

 

Posteriormente reforzaron el blindaje, protegiendo la cabina del artillero, instalando una lamina blindada adicional en la parte inferior de la torreta. Los laterales de la cabina del artillero no estaban blindados. No hacia falta, ya que no nos disparaban en ángulo recto, en el lateral, ya que era imposible acertar.

 

A.S. ¿Qué valoración le daría al cristal blindado, a la coraza?

 

G.R. En mi opinión, la fiabilidad de la coraza era altísima. Incluso un proyectil de 20mm de un “Oerlikon” en muchos casos no la perforaba. A veces empezabas a analizar los lugares de impacto, por donde se había saltado la pintura, ¡y alucinabas! Solamente había abolladuras y rayas. Y las balas “estándar” de las armas de fuego no eran nada para la coraza. Pero había relativamente pocos impactos de balas.  En general, eran impactos de balas de gran calibre y de proyectiles de pequeño calibre. La coraza también protegía bastante bien de los proyectiles de 20mm de los cazas alemanes.

 

Pero también hay que tener en cuenta el ángulo de imparto del proyectil. Cuanto mas agudo es el ángulo, menor es la probabilidad de perforar la coraza. Los cazas alemanes eran peligrosos porque atacando por detrás, se acercaban a una distancia corta y disparaban en la lámina blindada trasera. Disparando desde esta posición, los proyectiles impactan a un ángulo prácticamente recto, y en este caso la coraza no aguantaba, se perforaba. Y detrás de la coraza estaban los depósitos de combustible.

 

En una ocasión fui atacado por un caza, justo en el momento cuando salía del picado (luego mis puntos me dijeron que era un Bf-109). Era en Karélia, a unos 30 minutos de vuelo del aeródromo de Vibits, donde teníamos nuestra base. Éramos dos parejas y bombardeamos un puente. Yo era líder del grupo. Dirigí el avión hacia arriba, prácticamente ya había salido del ataque cuando de repente oí el sonido de un impacto en la coraza superior. Pero no era el sonido de una explosión, era como si alguien golpeara un cubo vació con un palo, y con sonido de metal desgarrándose. Perdí conocimiento durante unos segundos, pero enseguida recobré el conocimiento y me puse en vuelo horizontal. Miré alrededor – todos mis puntos ocupaban sus posiciones correspondientes. Probé comunicarme con ellos, pero en vano – la radio no funcionaba.

 

Probé comunicarme con el artillero mediante SPU – tampoco funcionaba (SPU – dispositivo de comunicación interna para comunicarse entre miembros de tripulación del avión. Nota de HR.). Miré hacia atrás – estaba vivo, el cabrito. Empecé analizar los daños: las alas estaban hechas un escurridor, la pata izquierda del tren se había soltado (según el indicador). Pero el motor funcionaba bien. Sentí un goteo por el cuello y la espalda. Cogí la palanca del avión con mano izquierda y con la derecha toqué el cuello – estaba sangrando.

 

Seguí analizando los daños: en la coraza superior había un agujero con bordes retorcidos. Intenté mover la cabeza, y sentí un dolor agudo en la nuca, cuello y espalda. Seguimos volando. Cuando estábamos realizando las maniobras de aterrizaje, hice la señal con la mano a mis puntos para que aterricen primeros. La pista era estrecha y yo estaba consciente que si aterrizo primero y pasa algo, ocuparé la pista y los demás ya no podrán aterrizar. Cuando aterrizaron todos, accioné las palancas del tren y de los flaps – éstos no respondían a los mandos. Hice aterrizaje de emergencia, “sobre la panza”. Durante la estabilización (hablamos de 1,5m de altitud) perdí el conocimiento. Pero pude aterrizar. ¿Cómo? No tengo ni idea. El IL-2 aterrizó por si solo. Y lo más curioso es que mi artillero no tenía ni un rasguño: se salvó tanto durante el ataque del “Messerschmitt” como durante el aterrizaje.

 

A mi literalmente me extrajeron de la cabina. No podían abrir el parabrisas, ya que el fuselaje quedo muy deformado y el parabrisas se bloqueó. Trajeron una enorme estaca – solo así se podía mover el parabrisas. Todo esto no lo pude ver, me lo contaron después. Recobré el conocimiento solamente en el hospital, en la ciudad de Belomórsk. Estuve allí unos 25 días, y luego volví al regimiento para seguir luchando.

 

Justo cuando llegué, me enseñaron mi IL-2. Lo dieron de baja en el momento y lo arrastraron fuera de la pista. Así se quedó tirado en el borde del aeródromo. Me dijeron: “vete a echar un vistazo como quedó tu avión”. ¡Tenia 126 impactos de proyectiles de 20mm y de balas de ametralladora! Y solo uno de esos proyectiles pudo atravesar la coraza, y aun así muy pocas de sus metrallas penetraron dentro de la cabina, a pesar de que el proyectil reventó justo encima de mi cabeza. En mi cuerpo impactaron solamente dos trozos de metralla y uno impactó en el casco de piloto. Se quedó atascado porque no pudo atravesar la piel del casco. Será porque el proyectil perdió mucha energía al atravesar la coraza, aunque su parte superior es de poco grosor. He de decir tambien que la mayoría de los impactos fueron a parar en las alas, pocos de ellos impactaron en el fuselaje.

 

Respecto al cristal blindado te diré que tambien era muy seguro. En una ocasión un “Messerschmitt” me atacó en ataque frontal. Era justo cuando acababa de salir del picado y me lo encontré de frente – ya resplandecía con el fuego de sus armas. Todo paso tan de repente que ni siquiera pude apretar los gatillos. El alemán pasó de lado y se escapó, seguramente se asustó mas que yo.

 

Seguramente confundió el Shturmovik con algún otro avión. Un alemán jamás iría en ataque frontal contra un IL-2. Pues aquel alemán me pegó un disparo con proyectil de 20mm en el cristal frontal. El cristal se cubrió de grietas como si fuera una telaraña.

 

En otra ocasión, en el cristal frontal impactó el proyectil de un “Oerlikon” – en el cristal solamente aparecieron grietas.

 

No, sin lugar a dudas la coraza del Shturmovík era imprescindible. Sin coraza no habría un avión como Shturmovik.

 

A.S. ¿Podría ser que un proyectil perfore la coraza pero no pueda dañar lo que esta detrás de la coraza (por ejemplo, el motor)?

 

G.R. Respecto el motor no puedo decir nada, a mí esto nunca me pasó. Pero con los depósitos de combustible pasaba con bastante frecuencia. Tenía impactos de proyectiles explosivos de 20mm en la coraza que protegía el depósito, pero mismo depósito no se dañaba, todos los trozos de metralla se quedaban atascados en el protector del depósito, sin haberlo atravesado.

 

Con el motor pasaba lo siguiente. Cuanto vuelves a la base, miras el capó y encuentras una arruga profunda provocada por un impacto tangente de un proyectil de 20mm. Por fuera era una arruga, y por dentro – una grieta ancha. ¿Esto puede ser considerado como perforación de coraza?

 

A.S. ¿En general, la coraza era realmente necesaria? ¿No seria mejor aligerar el avión para incrementar su velocidad y su maniobrabilidad?


G.R. En primer lugar - la maniobrabilidad era útil hasta un momento determinado – antes de ponerse en rumbo de combate. En aquel momento (y también al terminar el ataque) yo ya podía maniobrar todo lo que me daba la gana. Además, los antiaéreos no disparaban mucho, a veces sencillamente no disparaban. Pero una vez te pones en rumbo de combate, no puedes maniobrar, tienes que ir apuntando. Y es cuando empiezan a disparar los antiaéreos. Y aunque el vuelo en rumbo de combate no duraba mucho – unos 8-12 segundos (a menudo – menos), era el tiempo suficiente para el personal de los antiaéreos. No podría decir que disparaban con mucha precisión, simplemente tenían sectores de tiro preestablecidos mediante tiros de reglaje realizados previamente - allí por donde íbamos a pasar nosotros. Y justo cuando te metías en uno de estos sectores preestablecidos, los antiaéreos abrían un fuego brutal – disparaban simultáneamente dos, tres o incluso cuatro baterías de pequeño calibre: en este escenario puedes maniobrar todo lo que te de la gana – te alcanzaran de todas formas. El personal de los antiaéreos lo tiene fácil para calcular nuestro rumbo de combate, ya que era estándar – 15 grados respecto a la línea imaginaria sobre la cual se encuentra el objetivo. Es la particularidad del ataque de la primera línea del frente – los objetivos están alineados y dispersados. Así que teníamos que atacar a lo largo de esta “línea” imaginaria. Durante la primera pasada puedes realizar el ataque sin demasiadas dificultades, pero a la segunda o a la tercera sus posibilidades de derribarte aumentan significativamente. En esta situación la única salvación es la coraza.

Y cuando entrábamos a atacar a los antiaéreos, lo hacíamos de tal forma que éstos tengan un ángulo de tiro lo mas agudo posible.

 

Además, incluso cuando aun te estas acercando al objetivo, la velocidad y la altitud pueden ser incrementadas, pero hasta cierto limite. Nosotros nos acercábamos a 1100-1300-1500 metros – solamente números impares, porque pensábamos que los detonadores alemanes se ajustaban a números pares. 

 

Como regla general, a más de 1500 metros no nos acercábamos: primero - porque no se ve nada - los objetivos están camuflados; segundo – porque si subes a mayor altitud, te empiezan a disparar los antiaéreos de 88 mm. Aunque la metralla de estos proyectiles para un “IL-2” no representaba mucha amenaza, pero seguía sendo un riesgo real y por tanto lo evitábamos.

 

Así que el acercamiento al objetivo se producía como mucho a 1500 m de altitud. Yo tenía el mapa con resolución de 100m por sector. Con este mapa antes del ataque tienes que identificar tu posición. Una vez determinada tu posición y las referencias en la tierra, puedes realizar el ataque. Pero si vas a gran altitud y velocidad, ¿como vas a determinar tu posición y las referencias? Es prácticamente imposible. Mis referencias en la tierra eran tocones, campas, carros de combate quemados y etc. Pasar de lado o confundirte era fácil. En la primera línea del frente las campas y carros de combate quemados abundaban. Así que tenias que ir a una velocidad moderada, observando bien el terreno. ¿Cómo te puedes defender del fuego de los antiaéreos? ¿En que puedes confiar? Solamente en las maniobras y en la coraza. Y si no determinas bien tu posición, si te precipitas – existe el riesgo de atacar a tus propias tropas. En el regimiento vecino hubo un caso así – confundieron las posiciones en la primera línea del frente y atacaron a nuestras propias tropas. Así que las palabrotas se oían en todo el frente, en todas las frecuencias, para que el líder del grupo les pudiera oír y abortar el ataque.

 

¿Para que vas a incrementar la velocidad a más de 500 km/h? ¿Para estrellarte contra el suelo cuando sales del ataque? IL-2 es un aparato pesado, salíamos del picado a 50-100 metros del suelo, y a menudo - aun más bajo. A veces durante la “caza”, una pareja o cuarteto de IL-2 acataba una columna de maquinaria alemana: picaban, les vertían las bombas encima y se retiraban en un vuelo rasante, casi tocando las puntas de los árboles para poder refugiarse de los antiaéreos. Cuando llegábamos a la base, alguno de nosotros siempre tenía manchas verdes en las puntas de las aspas de la hélice. Salíamos del ataque a una altitud tan baja que la hélice tocaba las ramas de los árboles. Te lo cuento para que comprendas: al aumentar la velocidad de picado incrementaría el riesgo de estrellarte contra el suelo al salir del picado. Además, apuntar al blanco a gran velocidad es difícil – justo cuando el blanco aparece en el colimador ya tienes que salir del picado.

 

 

La tipica imagen de la derrota nazi del año 1944. Las columnas alemanas que retrocedian en Belorrusia eran atacadas de manera muy intensa desde el aire, y practicamente sin oposicion. Al menos, las bajas del 1er y 4o Ejercitos del Aire eran minimas. Como resultado de estos ataques aparecian enormes cementerios de vehiculos, remolcadores e incluso blindados quemados y abandonados.

 

 

Y otra cosa: además de los impactos de la metralla, proyectiles y balas alemanas, tienes que tener en cuenta los impactos de la metralla de tus propias bombas. Supongamos que el escuadrón recibe la orden de atacar la primera línea del frente. La primera línea representa una banda de aproximadamente un kilómetro de ancho. Van 3 cuartetos – los intervalos de tiempo entre las pasadas de cada uno son mínimos - unos 15-20 segundos. El ataque se producía de forma siguiente: el 1-r cuarteto lanzaba sus bombas a máxima distancia, el 2-o cuarteto – más cerca, y el 3-r cuarteto – aun más cerca. Por tanto, cuando entraba el 3-r cuarteto, empezaban a detonar las bombas lanzadas por el 1-r cuarteto. Así que todo, empezando por la onda expansiva y acabando por la metralla de las bombas, impactaba en los morros del 3-r cuarteto. ¿Sabes como explotan las FAB-100? ¡Fliparías! Y si el avión no fuera blindado, ¿entonces como podríamos atacar?

 

¿Y el ataque con los cohetes RS? Vale los de 82mm, aunque llevábamos 12 de estos, llevaban relativamente poco explosivo. ¿Pero los de 132mm? ¡Una salva de 4 cohetes desde 120-150 m de distancia! Lanzas – pasa medio segundo - ¡explosión! Y otra vez – todo esto impacta en tus morros - y la onda expansiva y la metralla. Pero al IL-2 no le afectaba para nada – prácticamente ni se notaba: la coraza protegía bien de todo esto.

 

A veces, después de realizar la misión empezabas a analizar los daños. Aparentemente no detectas nada, solamente encuentras en la coraza del motor una única marca provocada por la bala de un rifle. Así que piensa tu mismo si la coraza era necesaria o no lo era.

 

El ataque de los IL-2 sobre una columna de tracción animal.

Fotografia del archivo del 1er Ejercito del Aire.

 

A.S. ¿Realizaban bombardeo con IL-2 a un ángulo de picado mas pronunciado (a mas de 50 grados)? ¿Bombardeaban desde vuelo horizontal?

 

G.R. Con un ángulo de picado más pronunciado – no. Y es por la razón siguiente:

 

Primero – porque en un lanzamiento con el ángulo de picado mas de 50 grados existía el riesgo de que las bombas de atasquen en la bodega.

 

Segundo: existía el riesgo de que las bombas al salir de la bodega dañen la hélice, porque al desprenderse se mantenían durante cierto tiempo en la zona de la hélice.

 

Tercero – porque en un picado más pronunciado la velocidad incrementa significativamente, y esto implica una mayor pérdida de altitud al salir del picado. Esta perdida de altitud nos obligaría a incrementar la altitud de lanzamiento de las bombas, lo que significaría una gran disminución de precisión de lanzamiento. Y el gran ángulo de picado no compensaría la perdida de precisión de lanzamiento – el alza era en forma de anillos, no era el alza de bombardero. Así que la corrección de la deriva era realizada “a ojo”. Por tanto, cuanto mas baja sea la altitud de lanzamiento - más preciso sería. Así que no se puede incrementar la altitud de lanzamiento de ninguna forma.

 

Cuarto: la peculiaridad de los objetivos en la primera línea del frente – es su ubicación “lineal” (a lo largo de una línea imaginaria), y su dispersión. Ambas cosas obligan a bombardear “por bandas”. Así que en un picado más pronunciado las bombas caerían “en circulo” y no “en banda”, y esto significa que dejas de bombardear la mayor parte de objetivos.

 

Nosotros considerábamos que el ángulo de picado óptimo era entre 30 y 50 grados, dependiendo del tipo de objetivo a atacar.

 

No bombardeábamos desde vuelo horizontal. Bombardear en horizontal con un IL-2 es malgastar las bombas. La única excepción eran las embarcaciones: se bombardeaban desde vuelo horizontal, con ataques tipo “mast-top” (el salto de la rana).

 

A.S. ¿Como bombardeaban: entrando directamente o “desde el circulo”? ¿Cuantos ataques al suelo se realizaban en una misma misión?

 

G.R. La cantidad de pasadas dependía de la densidad del fuego de artillería antiaérea. Cuando luchamos en el frente de Leningrado, la densidad de los cañones antiaéreos llegaba a ser de 20-24 cañones de pequeño calibre en cada kilómetro del frente – y esto sin contar las ametralladoras antiaéreas y otras cosas como los antiaéreos de mediano calibre. En aquel entonces “trabajábamos” sobre la retaguardia cercana del enemigo – las baterías de artillería, las agrupaciones de tropas, y tambien sobre la primera línea del frente – sobre la línea de contacto. Pues en el frente de Leningrado realizábamos un solo ataque por misión.

 

En aquel entonces yo era líder del cuarteto. Realizaba el ataque de forma siguiente: desde 1100-1500 metros entraba en picado, y desde 1000 m abría fuego con los cañones. Además del daño causado al enemigo, los cañones permitían controlar la altitud. Justo en el momento cuando las ráfagas se cruzaban en un punto – eran 300 metros de distancia – lanzaba los cohetes RS y un segundo mas tarde – las bombas. El lanzamiento de bombas se producía a unos 150-200 m, y en este momento la velocidad alcanzaba unos 450-500 km/h. Mis puntos realizaban el lanzamiento de la misma forma.

 

En el frente de Leningrado la densidad de los antiaéreos era alta, pero nosotros por nuestra parte disponíamos de 2-3 ShAP (Shturmovóy Aviapólk, regimiento de asalto. Nota de HR) en cada 1,5 – 2 kilómetros del frente. Así que no debe extrañar el hecho de que la línea de defensa alemana fue rota.

 

Cuando la densidad de los antiaéreos era relativamente baja, realizábamos varios ataques en una sola misión. El primer ataque - con las bombas, el segundo – los cohetes RS, y los siguientes – con el fuego de los cañones y ametralladoras. Además, justo después de realizar el primer ataque nos poníamos “en circulo”, así que los IL-2 realizaban los posteriores ataques por turnos, de forma secuencial, uno tras otro. Los intervalos entre los aviones eran mínimos, los alemanes no podían ni levantar la cabeza.

 

A veces realizábamos “ataques sicológicos”: cuando ya no quedaba munición, desde la tierra nos pedían por radio: “¡muchachos, por favor, un ataque mas!”. Así que de esta forma les metíamos miedo a los alemanes.

 

El picado era realizado de tal forma que salíamos del picado a 25 metros y pasábamos justo por encima de las trincheras alemanas. El ruido de nuestro motor era horrible, a veces vas a toda pastilla y ves como los alemanes empiezan a salir de las trincheras y a correr en todas las direcciones. De verdad, como si fueran cucarachas – corriendo por todos lados, donde sea. Es evidente que en este escenario ni pensaban dispararnos. Era puramente psicológico – sentían tanto miedo que se cagaban en los pantalones. Dispararnos era lo último que iban a pensar en esta situación. Los alemanes tenían mucho miedo a los IL-2. Tanto a los aviones como a sus pilotos. Así que puedes estar seguro de que después del ataque de los IL-2 sobre las posiciones enemigas nuestra infantería siempre tomaba sus trincheras.

 

A.S. ¿Cuales eran las distancias y los intervalos durante el vuelo?

 

G.R. A la llegada hacia el objetivo, el intervalo y la distancia eran aproximadamente “2x2”. Es decir, dos longitudes del fuselaje por dos envergaduras de alas. En la zona de fuego de los antiaéreos el intervalo se incrementaba aproximadamente hasta 150 metros, era para poder realizar con eficacia las maniobras de esquivar el fuego de los antiaéreos. Justo antes de entrar en picado, el líder normalmente reducía las revolciones del motor, para que su punto pueda acercarse. A menudo durante el primer ataque el lider y su punto picaban estando muy cerca uno del otro. Iban muy pegados, a veces el punto iba a 5-10 metros de su lider.

 

Si posteriormente nos poníamos en “circulo”, procurábamos mantener un intervalo de 150 metros. El “circulo” (mejor dicho la “elipse”) era inclinada unos 30-50 grados en dirección del ataque llevado a cabo por nosotros. Al salir de la zona del fuego de los antiaéreos, el líder del grupo bajaba otra vez las revoluciones del motor para que todos los demás lo alcancen y para poder volver a la base en formación estrecha, “2x2”.

 

Cuando nos atacaban los cazas, el “circulo” defensivo era formado en dimensión horizontal, a baja altitud, y orientado hacia nuestra base. Así nos podíamos ir retirando poco a poco. Cuando por alguna razón era imposible formar el círculo, para rechazar los ataques de los cazas la distancia y el intervalo podían ser reducidos hasta “1,5x1,5”. Cuando vas en una formación estrecha, para los artilleros es más fácil rechazar los ataques de los cazas. He de decir que las distancias y los intervalos eran acordados previamente, en la tierra, pero esto se respetaba hasta el primer ataque: luego las distancias y los intervalos eran determinados por el líder del grupo (daba ordenes por la radio) en función de la situación en la que nos encontrábamos.

 

A.S. ¿Como apuntaba el punto: por su propia cuenta o bien “replicando al líder”?

 

G.R. Por su propia cuenta, a excepción de casos muy aislados. “Como el líder” – era en caso de pilotos muy “verdes”, novatos. Pero después de realizar varios vuelos los novatos pillaban el truco y apuntaban por su cuenta. Era así: mirando directamente hacia el objetivo y con la visión lateral controlando al líder.

 

A.S. ¿Cual era la velocidad de picado: la normal y la máxima?

 

G.R. Normalmente a 400-450 km/h. Como mucho – a 500 km/h. En principio, IL-2 tranquilamente podía alcanzar en picado 600 km/h, pero nosotros evitábamos ir a esta velocidad para no incrementar la altitud de lanzamiento de bombas a causa de perdida de altitud durante la salida del picado. Si incrementas la altitud de lanzamiento – la puntería se perdería considerablemente. Si lanzas las bombas desde 150 m, incluso desde 300 – la precisión de lanzamiento es bastante aceptable. Pero a mayor altitud la precisión empeora. Y lanzando desde 500 m, acertar en el blanco era muy difícil, no sabes donde caerán las bombas. Con el aumento de la altitud la precisión de lanzamiento disminuye en progresión geométrica. En mi caso, no recuerdo haber lanzado mis bombas desde más de 200 m en ninguna ocasión. Por otro lado, a una velocidad relativamente baja es más fácil apuntar al blanco, tienes tiempo para poder corregir la deriva. IL-2 no tenia colimador especializado de bombardero, era un simple visor. Todas las correcciones de ángulo de deriva eran determinadas por mí.  Entras en picado, “captas” el objetivo en los añillos del alza, sigues picando; empieza la deriva – la corriges enseguida, otra vez la deriva – otra vez la corriges – y así sucesivamente, hasta el momento del lanzamiento. Pero si vas a gran velocidad, ¿que vas a hacer? Empieza la deriva, y cuando empiezas a corregirla ya tienes la tierra demasiado cerca y por tanto tienes que salir del picado ya. Todo esto pasa tan rápido que no te dará tiempo a realizar un lanzamiento preciso, así que fallarás.

 

A.S. ¿Cual era la velocidad de vuelo horizontal?

 

G.R. Llegando hacia el objetivo era aproximadamente de 300-320 km/h, procurábamos evitar ir rápido. Los motores ya funcionaban a altas revoluciones por la carga de bombas. En picado - hasta 500 (ya te lo dije antes) - es cuando reducíamos las revoluciones. Durante la retirada del lugar de ataque volvíamos a incrementar las revoluciones – hasta 420-450 km/h. Pero nunca íbamos a máximas revoluciones, cuidábamos los motores para alargar su vida útil.

 

A.S. ¿Cual era el máximo alcance de trabajo de los IL-2?

 

G.R. Hasta 100 km desde la linea del frente, pero eran casos aislados. La mayoria aplastante de vuelos tenian un alcance hasta 70 km.

 

A.S. ¿Los IL-2 tenían instaladas las cámaras de fotocontrol?

 

G.R. Los IL-2 monoplaza – solamente en los aviones de los líderes. Era una cámara especial (ahora no recuerdo como se llamaba), se instalaba en la cola del avión. En los IL-2 biplaza la cámara de fotocontrol estaba instalada en todos los aviones. Al lanzar las bombas la cámara empezaba a sacar fotos automáticamente. Yo, por ejemplo, tengo más de 80 vuelos de combate registrados por cámaras de fotocontrol.

 

A.S. ¿Por que los IL-2 iban en formación de pareja, como si fueran cazas? A grandes rasgos el IL-2 es un bombardero, y la formación básica de los bombarderos es un trío: de esta forma es más fácil rechazar los ataques de los cazas.

 

G.R. La “pareja” era considerada como la formación mas cómoda para poder realizar el ataque, porque permitía efectuar maniobras con mucha mayor libertad. Los “Shturmovík” durante el ataque se mueven como locos, y además lo hacen a altitudes muy bajas: en este escenario el punto va muy pegado a su líder y cambia continuamente su posición respecto a él, colocándose a su derecha o a su izquierda. Si el líder tuviera dos puntos, uno de ellos se perdería durante las maniobras o bien colisionaría con el otro punto.

 

Además, en formación de pareja es mucho más fácil formar un círculo defensivo que en formación de trío. Y es muy importante, porque el “circulo” era utilizado por nosotros continuamente, tanto durante la defensa como durante el ataque.

 

A.S. ¿Como se retiraban del ataque?

 

G.R. De muchas formas. A veces subiendo. Como regla general, subíamos después de atacar cuando se planificaba realizar varios ataques al suelo en una sola misión. De esta forma al salir del picado nos poníamos en “círculo”. En otras ocasiones hacíamos lo contrario – bajábamos para poder retirarnos pegados al suelo en un vuelo rasante, a 10-15 metros de altitud. Esto lo hacíamos cuando el relieve de la tierra lo permitía. La retirara en vuelo rasante ayudaba muchísimo contra el fuego de los antiaéreos. Es porque un cañón antiaéreo no puede disparar en horizontal, el terraplén de la caponera no lo permite, y por otro lado el avión se va más rápido detrás del horizonte y por tanto fuera de la zona de cobertura de los antiaéreos. Así que cuando teníamos la oportunidad de retirarnos pegados al suelo, siempre intentábamos aprovecharla. Cuanto más bajo – menos peligroso era. Pero en este caso cualquier inútil consideraba como su deber pegarnos un par de tiros con su rifle o su metralleta, y contra esto teníamos la protección de la coraza.

 

A.S. ¿Que objetivos normalmente eran atacados por los IL-2?

 

G.R. Nuestros principales blancos eran los objetivos de la primera línea del frente y las retaguardias cercanas del enemigo – las fortificaciones, baterías de artillería, columnas de transporte o concentraciones de tropas, los carros de combate; también atacábamos las tropas alemanas en la línea de contacto. Además, atacábamos los aeródromos, puentes, puertos, estaciones ferroviarias, convoyes ferroviarios, trenes blindados. Siempre y cuando hacia falta dar un golpe fuerte y urgente, mandaban a los IL-2. Los IL-2 eran los aviones de ataque más operativos de la VVS soviética. Cuando el servicio de reconocimiento detectaba una columna alemana – infantería o los carros de combate, o bien cuando nuestras tropas de tierra tenían dificultades – nos lanzaban al ataque inmediatamente.

También atacábamos las embarcaciones en el Mar Blanco o en los lagos de Karelia.

 

De los 111 vuelos de combate realizados por mi, 50% eran ataques a la primera línea del frente. Pienso que esto era así porque nuestro frente durante un tiempo prolongado no se movía. Si las tropas de nuestro frente hubieran tenido que avanzar con mayor rapidez, como en los frentes del Sur, la cantidad de misiones para atacar la primera línea del frente seria aun más grande.

 

Pero en este caso hay que tener en cuenta que la primera línea no es homogénea, no siempre son las primeras trincheras. La defensa esta formada por varios cinturones, esta escalonada. En la primera línea enemiga se encuentran los primeros que van a rechazar nuestros ataques terrestres. En la segunda línea – aquellos que vendrán a ayudar a los que se encuentran en la primera línea o los que van a llevar a cabo el contraataque. En la tercera línea se encuentra la principal concentración de la artillería de campo. A menudo el mando de las tropas de tierra nos solicitaba: “¡chicos, por favor, eliminar la artillería de campo, no nos dejan en paz!”. Y nos daban las coordinadas. Normalmente la artillería se encontraba a 5-7 km de la primera línea.

 

De todos los vuelos de ataque de la primera línea que realicé, por lo menos un tercio era para atacar a la línea de contacto. Odiábamos atacar la línea de contacto. La distancia que separaba las tropas alemanas de las nuestras era mínima, podrían ser varios centenares de metros, la probabilidad de equivocarte era alta. A veces pasaba – atacábamos a nuestras propias tropas. Yo (gracias a Dios) jamás me equivoqué, y en mi regimiento nunca pasó, pero en el regimiento vecino ocurrió – atacaron a nuestras propias tropas.

 

Pero sabes una cosa, para mi las misiones más importantes eran aquellas que servían para ayudar a nuestra querida infantería. Y estoy muy orgulloso no por matar a muchos alemanes, sino por salvar a muchos de los nuestros soldados. Y no solamente a los soldados de la infantería. A veces cuando estábamos despegando, ya nos apuraban desde la tierra: “venga, muchachos, en la zona neutral están machacando a nuestra infantería, ¡no pueden ni levantar la cabeza! Los tanques se pararon. ¡Rápido, chicos, van a matar a todos!”. Y después de nuestro ataque, cuando íbamos de vuelta a la base, nos transmitían por radio desde la tierra: “¡La infantería y los tanquistas os mandan sus agradecimientos! ¡Les habéis salvado!”. Los soldados de la infantería nos llamaban “salvadores”, y cuando un piloto de IL-2 visitaba los destacamentos de infantería (o de los carros de combate), puedes estar seguro – le darían lo ultimo que les quedaba. Le darían de comer, de beber, le ofrecerían una cama. ¿Entiendes? Éramos “salvadores”. Esta palabra lo dice todo.

 

 

A.S. ¿Os llamaban “condenados a muerte?

 

G.R. Así era. Pero así nos llamaban los alemanes.

 

A.S. ¿Nuestras tropas marcaban de alguna forma su primera línea antes de producirse el ataque de los “Shturmovík”?

 

G.R. Si, lo hacían. Cuando nuestras tropas pasaron a la ofensiva activa, empezaron a marcar su primera línea. Cuando llegábamos, ellos empezaban a lanzar los cohetes. Por cierto, mas tarde los alemanes empezaron a hacer lo mismo. Había de todo.

 

A.S. ¿Que objetivos se consideraban como los mas difíciles? Hágame una valoración, empezando por los más difíciles y acabando por los mas fáciles.

 

G.R. Las embarcaciones, los aeródromos, los puentes, las fortificaciones, los puertos, las estaciones ferroviarias, la primera línea del frente. Sufríamos las mayores bajas cuando atacabamos las embarcaciones.

 

A.S. ¿Las embarcaciones eran bombardeadas únicamente con ataques tipo “mast-top” (el salto de la rana), o también desde vuelo en picado?

 

G.R. Cuando estábamos atacando los fiordos noruegos, bombardeábamos en picado. Las costas de los fiordos son altas, por esto el rumbo de combate era fijado de tal forma que nos permita pasar entre las costas. Pasábamos pegados a las costas, picábamos, volábamos pegados al agua y otra vez volábamos pegados a las costas, para refugiarse del fuego de la defensa antiaérea de los barcos. En el mar abierto realizábamos ataques tipo “mast-top”. Es mejor hacerlo así y no en picado, porque de esta forma solo te pueden disparar los antiaéreos de uno de los dos bordes del barco. Por otro lado, acercarte a baja altitud a un objetivo como un barco es más seguro – te detectan más tarde. Además, maniobrábamos arriba-abajo y derecha-izquierda para dificultar el tiro a los artilleros. 

 

Nos acercábamos a los barcos en un vuelo rasante, pegadísimos al agua. Recuerdo que una vez empecé a realizar el ataque (mi cuarteto iba segundo), pues miré al primer cuarteto y vi que detrás de cada Shturmovík había una larga resaca blanca, como su fuera de una lancha. Era por volar tan pegado al agua. Cuando atacábamos los convoyes alemanes escoltados por grandes buques de guerra, perdimos varios aviones a causa del fuego de la artillería del “principal” calibre de estos buques. Hablamos de unos 130 mm, puede que más.

 

A.S. ¿Chocaban contra las columnas de agua provocadas por las explosiones?

 

G.R. No, chocábamos contra las olas. Los aviones iban tan pegados al agua que las olas provocadas por las explosiones de los proyectiles del “principal” calibre rasaban a los Shturmovíks (estas olas podían alcanzar 3-4 metros de altura). Imagínate lo bajo que íbamos durante los ataques. Esta claro que antes de realizar el lanzamiento de bombas subíamos algo más, a unos 15-30 metros. Atacar una embarcación con un Shturmovík es sumamente difícil, ya que su velocidad no es muy alta y no tienes donde esconderte. Tengo realizadas cuatro misiones de ataque a las embarcaciones en el mar abierto, y considero estos cuatro vuelos como los más difíciles y más peligrosos de toda la guerra.

 

Pero las embarcaciones de poco desplazamiento eran atacadas con mucho éxito (sobre todo en los lagos), ya que su defensa antiaérea estaba compuesta por los mismos “Oerlikon” de 20mm y ametralladoras de gran calibre. En este caso la coraza protegía muy bien contra los daños. Nosotros realizábamos vuelos muy fructíferos. Recuerdo que en el golfo de Povenetskiy (lago Onezhskoye, A.S.), cerca de la ciudad de Medvezhiegorsk, íbamos en cuarteto y atacamos una barcaza arrastrada por un remolcador. El remolcador era relativamente pequeño, pero la barcaza era por lo menos de unas 100 toneladas. Yo y mi punto atacamos la barcaza. Su cubierta estaba repleta de soldados. Todos ellos empezaron a dispararnos con sus rifles y metralletas, además de los disparos de los antiaéreos de la barcaza. De pronto comprendieron que no me pueden derribar y empezaron todos a saltar al agua. Pasé por encima de la barcaza a una altitud tan baja que pude ver el brillo de las herraduras de los zapatos de los soldados que saltaban al agua (la cubierta de la barcaza en este momento ya estaba medio vacía). Recuerdo que en este momento pensé una cosa que no tenia nada que ver con lo que estaba sucediendo. Pensé: “¿cuando les dio tiempo a estos cabrones a limpiar sus herraduras?”.

 

En general, la vista de agudiza muchísimo durante el ataque, pero esta vez yo me quedé sorprendido de verdad. Si alguien me dijera que desde la cabina de un Shturmovík se puede distinguir las herraduras de los zapatos – no me lo hubiera creído ni en broma.

 

A.S. ¿Finalmente, Usted acertó en la barca? Porque de lo contrario para los alemanes seria un gran disgusto: saltaron al agua pero los “IL-2” fallaron.

 

G.R. Claro que acerté (en general, yo siempre acertaba en cualquier objetivo). En aquel ataque lancé mis bombas desde una distancia muy corta, para no fallar y cargarme con seguridad a todos estos bastardos. Fallar era imposible – las bombas tocaron el agua a unos 15 metros del borde de la barca (pasé encima de la barca también a unos 15 metros de altitud). Este si que resultó ser un autentico lanzamiento “mast-top”. La barca explotó de forma espectacular, prácticamente ni siquiera quedaron restos, seguramente en sus bodegas transportaba munición. El remolcador también lo hundimos. Lo hizo la segunda pareja. A mi por esta barca me condecoraron con la “Estrella Roja”.

 

A.S. ¿Durante un lanzamiento “mast-top” siempre lanzaban las bombas de una distancia tan corta para que toquen el agua a 15 metros del borde? ¿A que distancia de la barca se debe realizar el lanzamiento en este caso? Es que los pilotos de bombardero que realizaban lanzamientos “mast-top” escriben en sus memorias que lanzaban las bombas desde 300-350 metros de distancia.

 

G.R. Las bombas tocaron el agua a 15 metros, pero nosotros normalmente efectuábamos el lanzamiento a una distancia de 120-150 metros del barco. Por lo menos, procurábamos lanzar como mucho a 200m. La velocidad del IL-2 comparando con un bombardero bimotor es inferior; por otro lado, desde la perspectiva frontal, su tamaño es dos veces inferior a un bombardero, lo que permitía acercarse a un barco a una distancia más corta.

 

A.S. ¿Segundo objetivo por el nivel de dificultad son los aeródromos?

 

G.R. Si. Una gigantesca concentración de antiaéreos, además, colocados lejos del perímetro del aeródromo. El terreno alrededor de los aeródromos normalmente estaba despejado, así que no había manera de acercarse sin que te detecten. Lo dicho aplica también para las fortificaciones. La defensa antiaérea de las fortificaciones estaba compuesta por decenas de baterías de cañones antiaéreos de pequeño y mediano calibre, y todo el terreno alrededor de las fortificaciones estaba despejado. Con los puentes pasaba lo mismo. Quizás, no estaban protegidos por una cantidad de antiaéreos tan grande, pero el puente es un objetivo de tamaño reducido, por lo que destruirlo es sumamente difícil.

 

A.S. ¿Y las estaciones ferroviarias y los puertos, también deberían tener una buena defensa antiaérea?

 

G.R. Si, la densidad de la defensa antiaérea no era inferior a la de un aeródromo. Pero a diferencia del aeródromo, las estaciones ferroviarias normalmente están ubicadas en el centro de un poblado o una ciudad, por lo cual están rodeadas de edificios, árboles y etc. El “camino” hacia la estación ferroviaria normalmente tenía “algo” que nos permitía “escondernos” y acercarnos sin ser detectados. Por esto era más fácil realizar un ataque-sorpresa a una estación ferroviaria. Lo dicho también aplica para los puertos, pero en menor medida.

 

A.S. ¿En que consistía la “caza libre” para un Shturmovík?

 

G.R. Normalmente salíamos en misiones de “caza libre” en pareja, con menos frecuencia – en cuartetos. Como costumbre, te asignaban un tramo de la carretera, donde tenías que destruir todo lo que se mueve. Si encuentras personas – eliminas personas, si encuentras maquinaria – destruyes la maquinaria. En misión de “caza libre” no se fijaban objetivos concretos.

 

A.S. ¿De los antiaéreos, vuestro principal enemigo eran los cañones de pequeño calibre?

 

G.R. Si. En general eran los “Oerlikon” – un autómata de 20 mm. Conocíamos los “Oerlikon” de cabo a rabo. Era un cañón muy eficiente contra la aviación de asalto. Tenían cargadores de 5 cartuchos. Disparaban por ráfagas, así que cuando te disparaba un “Oerlikon”, en el aire se formaba un “hilo” formado por cinco bolas de fuego. Los alemanes colocaban sus “Oerlikon” en línea, 5-6 cañones a una distancia de 20-25 metros entre cada uno. Mientas estas picando y mientras te colocas a una altitud segura para esconderse de sus proyectiles, te dispararán varias baterías como esta, o incluso varias decenas de baterías.

 

La coraza de IL-2 protegía de los proyectiles de Oerlikon en parte. Si un proyectil de 20 mm impactaba a un ángulo mayor de 15-20 grados, era capaz de perforar la coraza.

 

A.S. ¿La defensa antiaérea alemana disponía de ametralladoras de gran calibre?

 

G.R. Si, en abundancia. Quizás, la cantidad de ametralladoras de gran calibre superaba a la cantidad de cañones de 20 mm. O al menos, esta cantidad no era inferior. Estas ametralladoras tenían menos potencia que los Oerlikon, pero tampoco eran agradables. Sus balas también eran capaces de perforar la coraza, si impactaban a un ángulo obtuso. Pero una bala es una bala, no es un proyectil. Cuando impactaban en las superficies alares, hacían menos daño. Suponiendo que lograba perforar la coraza e impactar en el depósito de combustible, no era muy problemático (a diferencia de un proyectil de 20 mm).

 

A.S. ¿Los cañones de 88 mm disparaban en los IL-2?

 

G.R. Claro que disparaban, pero poco. Para nosotros los antiaéreos de 88 mm no eran adversarios sistemáticos, más bien episódicos. Igual que nosotros para ellos. Para un cañón de 88 mm un IL-2 es un objetivo muy difícil. Volábamos bajo, en consecuencia el desplazamiento angular era muy elevado; por otro lado, nuestra presencia en la zona de fuego se prolongaba durante poco tiempo. De esto se deriva que al cañón de 88 mm solo le daba tiempo disparar 1-2 proyectiles. Estos proyectiles eran poco eficientes. Su metralla no presentaba mucho peligro para nosotros – la coraza hacia bien su trabajo; el impacto directo de un proyectil disparado desde un cañón no automático es poco probable, seria más bien una excepción (aunque a veces pasaba). No, la artillería de pequeño calibre presentaba para nosotros un peligro mucho mayor.

 

A.S. ¿Había alguna diferencia en la forma de disparar de los antiaéreos de 37 mm respecto a los antiaéreos de 20 mm?

 

G.R. No. Para nosotros todo aquello que disparaba ráfagas de 5 proyectiles se consideraba como un “Oerlikon”.

 

A.S. Una pregunta: ¿por que no eliminaban primero las baterías de antiaéreos de pequeño calibre durante el primer ataque? Una vez eliminados, podrían destruir tranquilamente los objetivos de tierra ya desprotegidos. A grandes rasgos, una batería de antiaéreos de pequeño calibre – es una banda de 100x20 m. Llenar esta banda de balas, proyectiles y cohetes RS y ya esta.

 

G.R. No era tan simple como parece.

Primero: los antiaéreos nunca abrían fuego enseguida. Esto solamente pasaba al inicio de la guerra, cuando los alemanes abrían fuego sobre cualquier avión soviético que estaba a su alcance. Pero a partir del 1942 los alemanes analizaron sus errores, y aprendieron a esperar el momento adecuado. Llegábamos al objetivo, empezábamos a dar vueltas, pero los alemanes no disparaban – esperaban el momento adecuado. Por nuestra parte, nosotros intentábamos localizarlos rápidamente, antes de que ellos abran fuego. Pero localizarlos era increíblemente difícil, los alemanes sabían camuflar sus antiaéreos de forma ejemplar. Y justo cuando entrábamos en los sectores predeterminados por ellos médiate tiros de reglaje – abrían fuego de todos los cañones disponibles (solían ser sectores por donde pasaba nuestro rumbo de combate hacia el principal objetivo).

 

Segundo: atacar a los antiaéreos no era el principal objetivo de la misión, a no ser que te hayan asignado expresamente para esto. El principal ataque se ha de realizar sobre el objetivo principal. Los antiaéreos son un objetivo secundario.

 

Tercero: si antes de atacar el objetivo principal primero atacas a los antiaéreos, resulta que los tienes que atacar con las bombas en las bodegas sin efectuar el lanzamiento (las bombas son para el objetivo principal), y esto es casi imposible. La maniobrabilidad es mala, y la perdida de altitud a la salida del picado es grande.

 

Cuarto: como norma general, un objetivo esta cubierto por una cantidad de antiaéreos tan grande que sería mas fácil intentar penetrar a través de su fuego, que ir eliminándolos, porque para eliminarlos sencillamente no dispones de tantos aviones. Esto se manifestaba sobre todo durante los ataques a los aeródromos. Normalmente los aeródromos estaban cubiertos por decenas de baterías. Además, la zona de cobertura antiaérea empezaba a 15-20 kilómetros del perímetro del aeródromo. Nos empezaban a disparar más o menos a partir de esta distancia respecto al aeródromo. Y en la zona cercana al aeródromo todo estaba repleto de antiaéreos. Esto es comprensible, los aviones tienen un coste elevado, y los pilotos – aun más. Por eso los alemanes no ahorraban en la defensa antiaérea de sus aeródromos. (Por cierto, en nuestro caso pasaba exactamente lo mismo).

 

A menudo recuerdo el aeródromo de Tungozero. Fuimos a bombardearlo en varias ocasiones, y sufrimos importantes bajas en estos ataques. Recuerdo que durante un tiempo estábamos diciendo: “¿para que leches nos destinan a atacar el aeródromo? Este no es nuestro trabajo. Nuestra tarea es atacar la primera línea del frente – esta es nuestra obligación”. Pensándolo bien, teníamos razón. Incluso hoy en día me hago la pregunta: “¿las bajas sufridas por nosotros en los ataques de los aeródromos justificaban el daño causado al enemigo?”. Y te diré que no encuentro una respuesta clara. A veces pienso que durante estos ataques nuestras bajas eran superiores al daño causado a los alemanes, en otras ocasiones nuestros ataques eran excepcionalmente fructíferos.

 

Uno de los ataques que más recuerdo es el siguiente. Era el 24 de febrero del 1944, atacamos el dichoso aeródromo de Tungozero. Nuestra base se encontraba en el aeródromo de Boyárskoye (estaba a pocos kilómetros de Louji). La misión empezó mal desde el principio. Teníamos que haber salido el día 23 de febrero – el Día del Ejército Rojo. Digamos, para “celebrar” bien la fiesta. Pensábamos que los alemanes no nos esperarían, porque ellos deberían pensar que nosotros aquel día estaríamos celebrando el aniversario y no realizaríamos ningún ataque: de esta forma les haríamos una sorpresa inesperada. Pero no conseguimos despegar, ya que hacia un tiempo asqueroso – caía una nieve muy densa, no se veía nada. En el Norte, en el mes de Febrero, el día dura muy poco, y sin darnos cuenta ya era de noche. Por la noche dejó de nevar. Al día siguiente, justo al amanecer, ya estábamos despegando. Salimos doce Shturmovíks, nos cubrían ocho cazas P-39 “Airacobra”. Por lo visto, los alemanes nos estaban esperando justo el día 23 de febrero pero de ninguna forma el día 24, por lo cual nuestro ataque fue totalmente inesperado. Nos acercamos al aeródromo alemán prácticamente sin ningún obstáculo y vimos que las pistas están llenas de aviones, puestos en filas. El primer ataque fue prácticamente sin ninguna respuesta por parte de los antiaéreos. ¡Como nos desahogamos! ¡Allí abajo todo estaba en llamas, había explosiones por todas partes! Pero durante el segundo y el tercer ataque el personal de los antiaéreos “se despertó” y nos metió una caña impresionante – ¡una autentica pared de fuego! Y es cuando perdimos varios aparatos. Los cazas también tuvieron bajas, perdieron dos aviones mientras cubrían nuestra retirada. Precisamente en este combate murió el Héroe de la Unión Soviética, Fomchenkov Konstantin, y su punto. Lo conocía muy bien, éramos amigos. Me cubría las espaldas en numerosas ocasiones.

 

A.S. ¿Si he comprendido bien, los alemanes concentraban sus antiaéreos? ¿No los colocaban de forma homogénea a lo largo de la línea del frente?

 

G.R. No, ni hablar. En el Norte los alemanes construían de forma irregular incluso la defensa terrestre. Cubrían con unas fuertes líneas de resistencia múltiples solamente las direcciones principales – las carreteras y los objetivos estratégicos – puentes, estaciones ferroviarias, poblados, aeródromos. Esto es todo. En estos lugares había concentración de tropas, de artillería, de carros de combate. Y todo esto estaba protegido por la artillería antiaérea. En estos casos los alemanes no ahorraban en los antiaéreos. La concentración de antiaéreos era brutal. Alrededor de estas carreteras y poblados había pantanos por todas partes. Los pantanos no tenían ningunas líneas de defensa en especial. Y si no hay líneas de defensa terrestre, ¿para que vas a colocar la defensa antiaérea?

 

A.S. ¿Para liquidar los antiaéreos destinaban aviones expresamente?

 

G.R. A veces. Sobre todo cuando empezamos a volar en grupos grandes, formados por 12-16 aviones. En un grupo así siempre destinaban a 4-6 aviones expresamente para liquidar la artillería antiaérea. Para esto normalmente destinaban a los pilotos más expertos, con un buen nivel de técnicas de pilotaje y buena puntería. Cuando el principal grupo comenzaba el ataque sobre el objetivo principal, la misión de estos aviones era detectar cuanto antes y eliminar a los antiaéreos. Estuve formando parte de estos grupos en muchas ocasiones.

 

Y cuando la densidad del fuego de los antiaéreos era relativamente baja, les atacábamos “mientras tanto”, es decir, no se destinaban aviones expresamente para su liquidación. Si detectas un antiaéreo – lo atacas tu mismo.

 

A.S. Una batería antiaérea – ¿es un objetivo difícil?

 

G.R. Muy difícil.

Primero – porque los antiaéreos estaban bien camuflados. Por eso, incluso mientras te disparaban, distinguirlos en la tierra no era fácil. Así que ibas volando y observando el terreno, y cuando alguno de nosotros localizaba la posición de un antiaéreo, lo comunicaba por radio al resto de los compañeros.

 

Segundo – porque un antiaéreo no esta colocado en una superficie plana, sino que esta colocado en una caponera – una trinchera, rodeada de un terraplén. Por esto, para liquidarlo se necesita un impacto directo en la caponera de un proyectil de cañón o de un cohete RS, o la explosión de una bomba en un lugar cercano – a 3-4 metros de distancia.

 

Tercero – porque tu no eres el único quien dispara – los antiaéreos también te disparan a ti, y sus posibilidades de derribarte son muy altas. Por esto, para atacar a un antiaéreo se necesitan nervios de acero. En general, el duelo entre el piloto de un Shturmovík y el personal del antiaéreo – es un duelo de la dureza de los nervios. No quiero jactarme, pero mis nervios siempre resultaron ser más fuertes. Posiblemente, por esto nunca llegaron a derribarme. Además, se necesitan conocimientos – intentar tomar el rumbo de tal forma que el antiaéreo esté obligado a dispararte a un ángulo agudo.

 

En muchas ocasiones yo atacaba una batería antiaérea en picado, disparando de los cañones y ametralladoras; a su vez, la batería me disparaba a mí. Yo seguía bajando sin parar, y en un momento determinado a los alemanes les fallaban los nervios - ¡y se echaban a correr en todas partes! En este preciso instante yo lanzaba las bombas o los cohetes RS, matando al personal del antiaéreo.

 

A.S. ¿Por que se escapaban? Cualquiera sabe que quedarse dentro de la trinchera seria más seguro.

 

G.R. Por el miedo. Les estoy picando encima, disparando de cañones y ametralladoras, el motor del avión hace un ruido horrible, los proyectiles disparados por los alemanes rebotan del avión – vete a saber lo que estoy dispuesto a hacer. ¡Puede que este ruso loco quiere estrellarse contra la batería antiaérea! (Estos casos realmente pasaban, y los alemanes estaban perfectamente informados sobre ello). En general, los alemanes le tenían mucho miedo a los IL-2. En particular - el personal de los antiaéreos. Después de un ataque como este, aunque los cañones antiaéreos queden intactos, el personal superviviente no te va a disparar - puedes estar seguro de ello. Esto se llama “neutralización del fuego de artillería antiaérea”.

 

 

 

 

© Andrei Sujorukov