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Dos Veces Héroe de la URSS, Mayor de la Guardia

G.A. RECHKALOV

Combate aereo

en grupo

Informe del combate

Biografía del piloto

 

Combate realizado con: P-39

Combate aéreo en grupo

 

Era octubre de 1943. Los alemanes no aceptaban que el poderío de su aviación estaba seriamente dañado. Los mandos alemanes empleaban todos sus esfuerzos y medios en tomar la revancha por Stalingrado y Kubán, donde sus fuerzas aéreas habían sufrido grandes derrotas.

 

Al comienzo de nuestra ofensiva en la zona del río Molóchnaya los alemanes contaban con unos 1.800 aviones, de los cuales 1.200 eran bombarderos.

 

Una calma en otros frentes daba a los alemanes la posibilidad de concentrar su flota de reserva en este segmento del frente a costa de dichos frentes.

 

Nuestros pilotos de caza tenían una gran experiencia en combate. Su mejor escuela fueron los combates aéreos de Kubán.

 

En la mañana del día 1 de octubre de 1943, tras una potente preparación artillera, nuestras tropas pasaron a la ofensiva y, a mediodía lograron penetrar en las defensas alemanas a una profundidad entre 2 y 12km. El éxito principal lo lograron las tropas que avanzaban en dirección al gran nudo ferroviario de Prishib.

 

Como era de esperar, para poder frenar el avance de nuestras tropas los mandos alemanes enviaron sus principales fuerzas aéreas justamente en esta dirección.

 

El enemigo aparecía en grandes grupos de bombarderos, formados por He-111, Ju-88, Ju-87. Estos grupos atacaban en secuencia (cada uno de estos grupos estaba formado por entre 18 y 30 aparatos). Estos grupos iban escoltados por grupos de 4 u 8 Me-109. Los intervalos entre estos grupos eran entre 15 minutos y 1 hora. Antes de la llegada de cada uno de estos grupos, en la zona de su acción aparecían grupos de cazas, formados por 4-6 Me-109, con el objetivo de limpiar la zona.

 

Este modelo de ataque fue empleado por los alemanes durante todo el día. Solamente por la tarde, tras sufrir grandes bajas, el enemigo disminuyó la intensidad de sus ataques aéreos.

 

Nuestros pilotos de caza realizaban entre 4 y 6 vuelos de combate diarios, librando encarnizados combates aéreos en cada vuelo.

 

Antes de comenzar a describir el combate aéreo, es necesario comprender el modelo organizativo de nuestros vuelos de combate.

 

Organización del vuelo de combate

 

1) Composición del grupo.

 

La selección de pilotos era realizada a diario, e iba en función de los objetivos de la misión encargada a nuestro Regimiento y según la experiencia bélica de cada piloto. Un grupo era compuesto por los pilotos del mismo escuadrón, y siempre conservando las mismas parejas y cuartetos ya cohesionados en combates anteriores. El grupo (patrulla) era configurado por el Estado Mayor del Regimiento y posteriormente era asignado dentro en el plan de vuelos.

 

En el transcurso de la misión, en función de la situación en el aire, de la intensidad de los combates aéreos o de la cantidad de aviones enemigos que participaban en un determinado combate, en ocasiones teníamos que variar la composición de nuestros grupos. El número de aviones que componían cada grupo era asignado con la condición de que dicho número no afecte a la cantidad de otros grupos disponibles ni su estado de alerta, acorde a cualquier escenario posible de los combates ya planificados. Se suponía que el siguiente grupo tenía que estar preparado para despegar en cualquier momento con el objetivo de reforzar a los grupos que ya estaban participando en un combate, o para realizar cualquier otra misión. Tras despegar un grupo según el plan operativo de vuelos, tenía que despegar el grupo siguiente, y así sucesivamente.

 

En cada uno de los cuartetos, como norma general, se asignaba un piloto novato, con el objetivo de introducirlo paulatinamente en los combates aéreos. En aquellos casos cuando los combates aéreos eran especialmente duros y difíciles, en la misión solamente eran enviados pilotos con experiencia mínima de diez vuelos de combate.

 

Cada uno de los novatos, antes de realizar el vuelo de combate, tenía que entrenar de forma exhaustiva, volando sobre el aeródromo para mejorar la cohesión con su líder. De esta forma, el novato adquiría la experiencia necesaria para poder realizar ataques conjuntos, para aprender a salir del combate de forma correcta y para saber esquivar los ataques enemigos.

 

En un sexteto u octeto se incluían, como norma general, a 1 o 2 pilotos novatos, y siempre con su líder fijo. Ellos realizaban misiones de combate siempre con el mismo avión, en el cual habían recibido entrenamiento. De esta manera, los pilotos veteranos no notábamos que el grupo estaba debilitado por culpa de los novatos, y por otro lado, los novatos ganaban experiencia de forma progresiva.

 

Los grupos eran siempre liderados por los comandantes de escuadrilla, por sus segundos o por los comandantes de cuarteto con mayor experiencia. Aunque los comandantes de cuarteto, como mucho, lideraban a un cuarteto.

 

2) Fijación del objetivo de la misión y la preparación llevada a cabo por el personal de vuelo.

 

El objetivo general de la misión, encargada al Regimiento, como norma general era comunicado a todos los pilotos personalmente por el comandante del Regimiento o por el Segundo Comandante; en ocasiones, era comunicado por los comandantes de escuadrilla antes del comienzo de los vuelos.

 

Tras recibir la orden del comandante, el estado mayor del Regimiento se ponía de inmediato a calcular la cantidad de los grupos necesarios para realizar la misión en función de los aviones operativos y reservas disponibles.

 

El plan de vuelos para cada grupo se planificaba considerando la posibilidad de un escenario alternativo para poder hacer frente a los posibles cambios en la situación.

 

Posteriormente, cada uno de los líderes reunía a su grupo y se aseguraba que sus pilotos habían entendido bien los objetivos de la misión. Este examen lo pasaban todos los pilotos del grupo sin excepción.

 

Cuando el comandante del grupo (patrulla) se aseguraba de que todos sus pilotos habían comprendido correctamente los objetivos de la misión, comenzaba a elaborar el plan detallado de la misión, es decir, se analizaba el escenario del vuelo de combate que íbamos a realizar.

 

3) El juego del escenario

 

Para empezar, el grupo se dividía en dos: el grupo de ataque y el grupo de apoyo. El líder del grupo de apoyo tomaba cargo de Segundo Comandante de ambos grupos.

 

Se definía detalladamente:

 

-         la formación de combate;

-         las distancias;

-         los intervalos;

-         las altitudes de vuelo de los cuartetos y de las parejas dentro de los cuartetos.

 

Posteriormente a cada pareja que componía el cuarteto y a cada cuarteto se le asignaban tareas concretas que tenían que cumplir en el transcurso de toda la misión desde el momento del despegue hasta el aterrizaje, y teniendo en cuenta las tácticas enemigas, empleadas por el en los últimos combates. Se repasaban las conclusiones, sacadas durante el análisis de los combates recientes.

 

Una vez asegurado de que todos los pilotos habían comprendido la formación de combate y asimilado su puesto en dicha formación, comenzábamos a analizar las acciones de cada pareja y de cada cuarteto, analizando distintos escenarios para poder prever los cambios de la situación, cambios de las condiciones de vuelo o cambios en la composición del grupo. Para mayor claridad, a continuación pondré un ejemplo.

 

Durante el vuelo hacia el objetivo, por causas diversas puede fallar el avión de uno de los líderes o puntos. En este caso, independientemente de donde se encuentre el grupo, su compañero de pareja le debe acompañarle hasta el aeródromo y aterrizar con el. Esto es debido a que en la formación general un avión suelto (sin su pareja) se convierte en una pieza inútil.

 

En esta situación, cuando del cuarteto se sale una pareja, la pareja restante se ve obligada a seguir con su misión a solas, siguiendo uno de los escenarios alternativos, acordados previamente en la tierra durante el proceso de simulación de escenarios. Y un cambio en la composición de un cuarteto implica la utilización de un escenario alternativo, lo que a la vez tiene impacto en el plan de todo el grupo.

 

La cantidad de bombarderos no cambiaba la secuencia de nuestras acciones, dado que en cualquier caso los bombarderos tienen su propia defensa. Con el incremento de la cantidad de bombarderos nosotros incrementábamos la cantidad de grupos de cazas o el tamaño del grupo (sobre todo cuando se trataba del “grupo de combate”). Pero en cuanto al modo de actuar, nuestras acciones eran las misas.

 

A diferencia de lo anterior, la cantidad de cazas de escolta si cuestionaba nuestras acciones. Dependiendo de las tácticas enemigas, cuando íbamos a interceptar a sus bombarderos nosotros normalmente esperábamos encontrar de 4 a 8 cazas de su escolta, en menores ocasiones a 12. En aquellos casos cuando la escolta alemana estaba compuesta por 30 cazas, como por ejemplo fue en Nikopol, la secuencia de nuestras acciones debería ser distinta.

 

El cálculo de nuestras capacidades era el siguiente: para 4 o 6 cazas de escolta de bombarderos alemanes, siempre asignábamos a un cuarteto en el grupo de apoyo.

 

Cuando el grupo de escolta alemana estaba compuesto por 8-12 cazas, el cuarteto de apoyo se reforzaba con una pareja de cazas que se pasaba del grupo de combate. Esta distribución de fuerzas era bastante eficiente para garantizar con éxito las acciones el grupo de combate. Cuando la cantidad de cazas alemanes era muy superior, se contemplaba la posibilidad de solicitar la ayuda a nuestros grupos que estaban de guardia. El grupo de apoyo se encargaba de bloquear a los cazas de escolta alemana, mientras que el grupo de combate empleaba todos los medios para impedir que los bombarderos enemigos lancen sus bombas con precisión.

 

También se tenia en cuenta lo contrario, es decir, la posibilidad de encontrarse con menos cazas de lo previsto. En tal situación, una pareja se pasaba del grupo de apoyo al grupo de combate. Hubo casos cuando el grupo de apoyo en su totalidad pasaba a formar parte del grupo de combate, pero esto ocurría en casos excepcionales, cuando ocurrían importantes cambios en la situación, y por norma general bajo órdenes del líder del grupo. Al mismo tiempo, se preveían otros escenarios:

 

-         uno de nuestros cazas queda dañado o derribado;

-         el encuentro se produce solo con los cazas;

-         el fallo de la radio;

-         el fallo del armamento;

-         etc.

 

4) Ordenes organizativas

 

Son las siguientes:

 

-         indicaciones del comandante del regimiento para todo el día;

-         fallos cometidos en los vuelos anteriores;

-         novedades tácticas empleadas por el enemigo, o el empleo de nuevos modelos de           aviones por parte del enemigo;

-         el uso de la radio durante el vuelo;

-         cuestiones sobre la navegación.

 

Las verificaciones del avión, del armamento y de los equipos especiales eran efectuadas por los propios pilotos.

 

5) Misiones de patrulla

 

Mi grupo estaba compuesto por 8 aviones “Airacobra” y estaba dividido en 2 subgrupos:

 

1) Grupo de combate:

 

- Líder: Rechkalov

- Punto: Golubev

- Líder de la segunda pareja: Zherdev

- Punto de la segunda pareja: Dushanin

 

2) Grupo de apoyo:

 

- Líder: Klubov

- Punto: Ivashko

- Líder de la segunda pareja: Chistov

- Punto de la segunda pareja: Semionov

 

Aparte de patrullar en la zona principal, teníamos la misión secundaria que consistía en patrullar en la zona de Sadova Gora, Noviy Tokmak, para defender a la caballería del General Kirichenko, concentrada en la zona para ser introducida en la brecha del frente.

 

En el momento de despegar estábamos al corriente de la situación en el aire: recibimos comunicados del Estado Mayor del Regimiento, enviados por el puesto de mando del Comandante de la División, y por los informes de los pilotos que volvían de la zona.

 

Aquel día, el enemigo aéreo actuaba de manera siguiente:

 

-         el primer grupo de 9 He-111 escoltados por 2 Me-109 iba a 4.500m;

-         dentro de 30 minutos llegó un grupo mixto de 16 bombarderos He-111 y Ju-88,           escoltados por 4 Me-109:

-         dentro de 20 minutos (tras el segundo grupo) a 4.000m de altitud llegó el tercer            grupo de 30 bombarderos Ju-87, escoltados por 4 Me-109.

 

Según el plan de vuelos, mi despegue estaba previsto para las 10:10. Los pilotos se encontraban junto a sus aviones. Desde el puesto de mando del Regimiento (mediante una bengala) nos ordenaron el despegue. Despegamos a las 10:20 y enseguida tomamos rumbo hacia la zona de patrulla, ganando altitud. En aquel momento, sobre el objetivo había un combate aéreo contra 30 aviones He-111 y Ju-88. Mi grupo llegó a la zona de patrulla volando sobre 4.000m de altitud. En aquel momento el combate ya había terminado.

 

Me puse en contacto con la estación de guiado y recibí el aviso: “estad atentos, pronto llegaran los Ju-87”.

 

Mientras esperábamos a los bombarderos enemigos, subimos hasta 5.000m de altitud. Por culpa de los incendios, a menos de 1.500m de altitud la visibilidad era mala, por encima de 1.500 era excelente. No había nubosidad.

 

EL PERFIL DE VUELO DURANTE LA MISION DE PATRULLA DE LOS “AIRACOBRA” SOBRE LA ZONA

Fig.1 (pulsar imagen para ampliar)

 

Nuestro grupo iba maniobrando desde el norte hacia el sur y viceversa. Tras realizar cada giro, íbamos en descenso hasta alcanzar 3.500 – 3.600m (Fig.1) con el objetivo de incrementar la velocidad, lo que nos permitía rastrear con mayor eficacia la zona de nuestra responsabilidad y, a la vez ahorrando el combustible y enfriando el motor.

 

Mi grupo iba en formación de “frente” y en frontal respecto al territorio enemigo. El sol en todo momento se encontraba en el lado opuesto respecto al frente de nuestra formación.

 

Realizábamos giros individuales a 180°. Los intervalos entre los aviones y parejas eran de 50-150m y nos permitían realizar este tipo de maniobras (Fig.2).

 

FORMACION Y MANIOBRA DEL GRUPO DE LOS “AIRACOBRA” SOBRE LA ZONA DE RESPONSABILIDAD

Fig.2 (pulsar imagen para ampliar)

 

Los giros eran efectuados siempre en dirección al sol para no dejar indefensa la semiesfera trasera y evitar un ataque desde la parte del sol. Por ejemplo, cuando íbamos rumbo al norte, el giro a 180° era efectuado a la derecha tras dar la orden “giro a derechas a 180°”; después de girar nos dirigíamos al sur, y viceversa, tras la orden “giro a izquierdas a 180°” nos dirigíamos al norte.

 

Íbamos en formación de “frente abierto” dirigido contra del territorio enemigo con el objetivo de detectar cuanto antes a los aviones alemanes y poder observar a todo el grupo enemigo.

 

Justo tras finalizar el giro, todo mi grupo, manteniendo altitudes establecidas para cada uno de los aviones y repitiendo mis maniobras, sobrevolaba en descenso la zona de nuestra responsabilidad a una velocidad incrementada, a unos 500-520 km/h.

 

Justo cuando terminamos de sobrevolar la zona, el grupo, gracias a su gran velocidad (con el mismo régimen del motor) volvió a ganar la altitud inicial, es decir, 5.000m.

 

La pareja superior no bajaba en ningún momento menos de 4.000 – 4.500m

 

Íbamos en esta formación sobre el objetivo durante 45 minutos (el tiempo previsto era de 50 minutos).

 

Me puse en contacto con la estación de guiado para solicitar el permiso de vuelta a la base, cuando a nuestra derecha y por abajo detectamos un gran grupo de aviones enemigos, que se dirigía hacia nuestro sector. En aquel momento nos encontrábamos en el extremo norte del sector de nuestra responsabilidad. Conté aproximadamente a unos 50 aviones Ju-87. Ellos aun se encontraban a 15km de la línea del frente. Informé por radio al resto de mi grupo: “delante, abajo, un gran grupo de aviones enemigos. Para mi cuarteto: poneos en formación escalonada y estrechad la formación. Para Klubov: cubrirme por arriba”.

 

Al mismo tiempo, la estación de guiado también me informó sobre el acercamiento de los bombarderos enemigos. Tras recibir el comunicado, comencé la aproximación con los alemanes, pasando al descenso en ángulo pronunciado. Decidí realizar el primer ataque frontal.

 

Comenzó un encarnizado combate aéreo. 8 grupos de 6 Ju-87 en cada uno iban en una estrecha formación, puestos en columna de sextetos. Iban escoltados por 8 cazas, a los que no pude ver durante la aproximación y en el momento de realizar el ataque.

 

4 Me-109 formaban el grupo de escolta directa y otros 4 Me-109 el grupo de combate. Estos últimos venían con un pequeño retraso.

 

Mi decisión de realizar el primer ataque en frontal estaba justificada por dos razones:

 

- en primer lugar, contábamos con el factor sorpresa. El ataque era realizado por la parte del sol y sobre la retaguardia profunda enemiga, cosa que los alemanes no esperaban.

 

- en segundo lugar, contábamos con una gran velocidad de aproximadamente 600-640 km/h, alcanzada durante el descenso desde 5.000m a 2.000m de altitud.

 

A grandes velocidades frontales los cazas de escolta directa no podían frustrar nuestro ataque de ninguna manera.

 

El primer ataque fue realizado de siguiente manera: mi cuarteto se puso en una formación escalonada estrecha, con un intervalo entre parejas de hasta 20m y una distancia de hasta 50m sin escalonar por altitudes; entre los aviones que formaban la pareja, el intervalo era de 10 – 15m y la distancia de hasta 20m, con escalonamiento por altitud de unos 2 – 3m.

 

Durante el descenso no pude combinar bien la velocidad frontal y el ángulo de descenso, por tanto, no pude realizar con precisión el ataque que pensaba efectuar sobre la primera pareja líder. Solamente pude disparar sobre la formación para que esta pareja al menos pasara a través de las ráfagas (abrí fuego desde unos 400-600m). Entonces, concentré todo el fuego disparando con precisión al líder del segundo sexteto, que enseguida se incendió. Yo, sin dejar de disparar, atravesé toda la formación de bombarderos.

 

Prácticamente al mismo instante se incendió otro Ju-87 que formaba parte del tercer o cuarto sexteto. Éste fue incendiado por mi punto Golubev, que igual que yo, atravesó toda la formación alemana sin dejar de disparar. Como resultado, tal y como esperaba, toda la formación de Ju-87 fue rota.  

 

Los sextetos que perdieron 1 avión en cada se desprendieron de sus bombas y comenzaron a retirarse en picado, con lo que rompieron completamente la formación general. Ya no era una formación de combate, sino más bien una alargada “bandada de grajos”, que aun seguía a su líder.

 

Golubev y yo, tras finalizar el ataque con el giro de combate a izquierdas y gracias a la alta velocidad, acabamos a 600m por encima de la formación de los bombarderos, con lo cual alcanzamos a la pareja líder en un instante.

 

En el momento del ataque, la segunda pareja de mi cuarteto (liderada por St. Leytenant Zherdev) atacó al primer sexteto y posteriormente disparó sobre toda la formación, haciendo que los Ju-87 pasen a través de sus ráfagas. En el momento cuando yo salía del ataque, Zherdev se dio cuenta de que una pareja de Me-109 intentaba atacar a mi pareja. Los Me-109 iban detrás y a la izquierda de nosotros, con una pequeña ventaja de altitud. St. Leytenant Zherdev trasladó su fuego sobre el Me-109, atacándolo de frente y frustrando el ataque alemán.

 

Tras finalizar el ataque frontal, Zherdev salió del ataque realizando el giro de combate a izquierdas y gracias a una reserva de velocidad acabó por detrás y por encima de Me-109, logrando una posición muy ventajosa para realizar el siguiente ataque. Entonces los Me-109 comenzaron a girar en trepada hacia Zherdev. Zherdev atacó a los Me-109 cuando éstos hacían el giro. Pero ambos Me-109 se retiraron, realizando media revolución. Luego Zherdev por segunda vez realizó un giro de combate a izquierdas y otra vez acabó por encima de los Me-109. Cuando los Me-109 volvieron a girar para contraatacar a Zherdev, éste desde 100m de distancia derribó al líder, cuando el último realizaba el giro. Su punto realizó media revolución y se retiró del combate definitivamente, dirigiéndose a su territorio en vuelo rasante.

 

Comencé el segundo ataque sobre el líder principal de la columna de los Ju-87. Este iba seguido por la caótica formación de sus puntos, que aun intentaban ponerse en formación escalonada para realizar el picado. En aquel instante me di cuenta de que una pareja de Me-109, que iba por delante de la formación alemana, intentó atacar a mi pareja por el flanco izquierdo; dicha pareja disponía de una ligera ventaja en altitud sobre mí. Pero ya era tarde. Me dio tiempo para terminar el ataque, y el líder de la primera pareja de los Ju-87 explotó en el aire con sus propias bombas de tal manera que mi avión dió un salto en el aire.

 

Realicé este ataque por detrás y desde arriba a un escorzo de 2/4 (45º) y a una distancia de 150m, manteniéndome en todo momento en la zona muerta de su artillero aéreo. Mi punto Golubev con un giro brusco realizado a izquierdas rechazó el ataque de la pareja de Me-109. Tras derribar al segundo Ju-87, giré y me puse en formación con Golubev. La pareja de Me-109, atacada por Golubev, se retiró del combate realizando media revolución.

 

Cuando explotó el líder principal de los Ju-87, los demás alemanes, sin haber alcanzado la línea del frente (faltaba 1km o algo menos), comenzaron a picar de forma caótica en dirección a su territorio, lanzando las bombas sobre sus propias tropas, retirándose posteriormente de forma desordenada hacia su territorio, pasando a vuelo rasante.

 

Cuando los Ju-87 comenzaron su entrada en picado, ataqué a uno de ellos y a una distancia de 50m disparé una ráfaga. Mi tercer Ju-87 se incendió al instante y cayó a 2-3km al oeste de Neynassau. La segunda pareja de mi cuarteto, tras haber derribado a un Me-109, atacó a un Ju-87 que en aquel momento salía del picado a ras de suelo y lo derribó.

 

El grupo de apoyo (liderado por Klúbov) durante el transcurso del combate se encontraba arriba en todo momento. Klúbov no vio a los cazas de escolta alemana y comenzó a descender para ayudarme, pero en aquel momento llegó el segundo cuarteto de Me-109, el que venia con retraso. Estos iban con ventaja en altitud. Comenzó un duro combate aéreo, dado que al comienzo del mismo el cuarteto de Klúbov estaba en desventaja.

 

A pesar de las dificultades, Klubov bloqueó a todos los cazas: ninguno de ellos logró atacarnos por arriba, asegurándome de esta manera la libertad de acción.

 

El combustible estaba punto de agotarse, por lo cual no pudimos perseguir a los bombarderos. Fuimos obligados a interrumpir la persecución y a volver a nuestra base.

 

Klubov con dificultades logró separarse de los 4 Me-109; por mi parte, yo no podía subir para ayudarle (no me quedaba combustible), y le ordené a retirarse del combate, realizando picado bajo la protección de una batería antiaérea, ubicada en la zona de Bolshoy Tokmak. Posteriormente nos reunimos todos en la zona de cobertura de la batería antiaérea (Bolshoy Tokmak) y tomamos rumbo hacia la base. Durante la vuelta, el joven piloto Dumanin realizó un aterrizaje forzoso por falta de combustible. Dicho aterrizaje fue realizado con éxito en el campo y sobre las ruedas.

 

BREVES CONCLUSIONES

 

1. Como resultado del combate:

 

- fueron derribados 5 Ju-87 y 1 Me-109;

 

- no dejamos a los bombarderos alemanes a penetrar en nuestro territorio y les obligamos a desprenderse de las bombas sobre su propio territorio;

 

- no sufrimos bajas por nuestra parte. Nuestros aviones ni siquiera tuvieron ningún impacto, aparte de un fragmento del Ju-87 que explotó en el aire, atascado en el ala derecha de mi avión. Si nosotros hubiéramos tenido suficiente combustible para poder perseguir al enemigo, seria difícil predecir el final de aquel combate.

 

2. Una correcta formación de combate durante la misión de patrulla y la correcta consideración de las condiciones meteorológicas nos posibilitaron detectar al enemigo con suficiente antelación, con lo que tuvimos tiempo para ponernos en formación escalonada estrecha para realizar el ataque frontal con todo nuestro grupo. Una estrecha formación escalonada permite concentrar al máximo el fuego de todo el grupo sobre el objetivo dado.

 

3. Un ataque relámpago frontal es muy eficiente para cumplir con la formula siguiente: “romper la formación de los bombarderos y causarles el máximo daño antes de que entren en combate sus cazas de escolta, obligar a los bombarderos a desprenderse de las bombas sobre su propio territorio”.

 

4. Al no poder abrir el fuego con precisión sobre el líder principal de todo el grupo de los Ju-87 y derribarlo en ataque frontal, nosotros no cambiamos mi decisión inicial, sino por el contrario, comenzamos a ejecutar el plan inicial con mayor persistencia y frialdad, realizando ataques hasta haber alcanzado nuestro objetivo.

 

5. El combate aéreo descrito anteriormente puede servir como un ejemplo a seguir a la hora de efectuar combates en grupo, cuando los esfuerzos de todo el grupo están sometidos a la voluntad del líder del grupo y están orientados a cumplir sus ordenes en el ámbito de una impecable coordinación entre parejas que forman los cuartetos y de los cuartetos que componen la formación general. Por ejemplo, Zherdev tomó la única decisión correcta: abortar el ataque sobre el Ju-87 para poder rechazar el ataque de los Me-109, los cuales intentaban atacar a mi pareja. Por otro lado, el Capital Klubov, a pesar de las duras condiciones en las que se vio sometido, pudo bloquear a los Me-109, garantizando de esta manera el éxito de las acciones de mi cuarteto.

 

6. Las precisas, rápidas, agresivas, creativas y coordinadas acciones de nuestras parejas y cuartetos son la consecuencia de la organización y la disciplina de todos los pilotos que participaron en aquel combate. Esto se logró mediante una buena preparación en tierra antes de realizar el vuelo. Cada uno de los pilotos conocía a la perfección su puesto en la formación y sus tareas.

 

7. Una pareja o un cuarteto de cazas, bien cubiertos de los ataques de los cazas enemigos, puede realizar con éxito un combate aéreo contra un gran grupo de bombarderos del tipo Ju-87. Esta afirmación fue demostrada una vez mas (un mes más tarde) en el combate aéreo sobre Perekop, ocurrido 1 de noviembre de 1943, cuando mi cuarteto se encontró con 30 Ju-87, escoltados por 2 Me-109. La pareja de Zherdev nos cubrió de forma impecable, mientras Golubev y yo derribamos a 4 Ju-87. Los “Junkers” lanzaron sus bombas de forma caótica y sin apuntar. Nosotros frustramos el ataque alemán y no les permitimos atacar a nuestras tropas terrestres.

 

 

HR_Crash / HR_Torero

 

 

 

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